sábado, 18 de septiembre de 2010

Sobre la educación infantil.


Este mensaje me lo envió una querida amiga acerca de la educación, tema que me inquieta y de seguro a cualquier padre responsable lean analicen y juzguen.


¿Por qué los niños tienen dificultades al leer y/o escribir?

de Victor Almeida, el El Viernes, 17 de septiembre de 2010 a las 9:01
 Teorías pedagógicas "revolucionarias" desterraron de la escuela el rigor metodológico y la enseñanza sistemática. En nombre de la "libertad de aprender" se negó a los maestros la autoridad para transmitir saberes elemantales.

El aprendizaje sistemático fue así desterrado, para dar lugar al libre ejercicio de la inteligencia y de la investigación razonada. Ya no se aburre a los niños exigiéndoles el aprendizaje de las tablas de multiplicar, ni de las reglas de la conjugación o de la ortografía, por la vía de la memorización; ese espera que las deduzcan ellos mismos. En teoría, suena bien

Pues bien, al desautorizar al maestro como transmisor de conocimientos en nombre de la "libertad de aprendizaje" del alumno, la pedagogía moderna, que promovió el aligeramiento de los horarios de estudio, la sustitución de los ejercicios repetitivos por la creatividad del juego y maestros paralizados por el temor a "traumatizar" a los niños con exigencias.

Supone que cada niño puede empezar de nuevo, descubriendo por sí sólo como se enciende fuego. Podrá sonar exagerado, pero muchos maestros renuncian a corregir las faltas de ortografía para no coartar la libertad de expresión de los alumnos.   El maestro y pedagogo francés Marc Le Bris -autor de "Y vuestros niños no sabrán leer... ni contar"- lo dijo en términos un poco menos crudos: "Estas pedagogías modernas niegan sencillamente la transmisión de cultura de una generación a la otra".   En efecto, actúan como si el alumno, desde su más temprana edad, pudiese por sí solo reconstruir siglos de conocimiento.  

En nombre de la igualdad se acentúa el privilegio.

En concreto, la escuela primaria de hoy produce lectores deficientes, alumnos con un mediocre rango de vocabulario, incapaces de construir una frase coherente e ignorantes de los registros del lenguaje, que arrastrarán esos déficits hasta el colegio secundario y la universidad, obligando a estos ciclos a adaptarse a su nivel y no a la inversa.   La reacción contra los excesos disciplinarios y los corsés pedagógicos del pasado llevó al extremo opuesto. Hoy los ejercicios se hacen sobre fotocopias, donde el alumno sólo tiene que rellenar espacios en blanco y no se "cansa" escribiendo. El docente gana tiempo pero el niño pierde la oportunidad de ejercitarse.  

Lo irónico del caso es que estos métodos se pusieron de moda en nombre de la igualdad pero su resultado es exactamente el contrario. Porque el alumno intelectualmente mejor dotado o cuya familia posee recursos -no sólo económicos, sino de formación profesional y acervo cultural- podrá tal vez suplir lo que la escuela no le haya dado.  

Para los más desfavorecidos, esta pedagogía acentuará su desamparo. En nombre de la instrucción pública, igualitaria y gratuita para todos, se expulsan alumnos hacia la escuela privada.

Gracias Soledad R. por tu aporte en mi Facebook gratificante como siempre.

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